Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Iberoamericanas

 

 

Extracto de las palabras de la Comisaria Europea Benita Ferrero Waldner 

 

Comisaria Europea Benita Ferrero Wladner


Extracto de las palabras de la Comisaria Europea Benita Ferrero Waldner en el Aco Institucional del 11 de Mayo en Casa de América 

Querido Ministro, querido Miguel Ángel, querido Secretario General Iberoamericano, querido Secretario General de la OEA, muy estimados Sra. Allende y Sr. Aguilar, señoras y señores.

Es un honor para mí estar hoy aquí rodeada de tan buenos amigos y es un honor el haber sido invitada como única no latina en este evento. Ustedes saben que mi cariño y predilección por lo iberoamericano son muy particulares.

Mis predecesores en esta mesa han hecho mención ya a muchas cosas. En tanto que Comisaria de Relaciones Exteriores quisiera compartir con ustedes mis impresiones sobre el estado de las relaciones entre Europa y América Latina y sobre su potencial. Creo que hay espacio para más América Latina en Europa y para más Europa en América Latina.

Quisiera recordar esta mañana los fructíferos intercambios entre las dos regiones, los valores y retos que compartimos y por último mencionar los principales temas en la agenda bi-regional, prueba evidente de este potencial.

Europa y América Latina: 200 años de historia

Conmemoramos hoy el bicentenario de las independencias iberoamericanas y creo que es un buen momento para resaltar la gran influencia que durante estos dos siglos ha tenido Europa en América Latina y también Latinoamérica en Europa. La naturaleza de los vínculos creados durante estos siglos entre las dos regiones son muy  variadas: lazos políticos, sociales, familiares, económicos, culturales, artísticos… la lista es larga y encierra un potencial importante aún por explorar.

Continuar reforzando estas relaciones entre Europa y Latinoamérica solo puede reportarnos beneficios a ambas regiones y contribuir además a reforzar el papel de Iberoamérica en el mundo. En el último año hemos consolidado una relación  estratégica con Brasil y con México y nuestros Acuerdos de Asociación vigentes con Chile y  México dan fe del beneficio que nos reporta esta estrecha relación con ellos. Tenemos ahora mismo abiertos varios procesos de negociación de acuerdos que confío contribuirán a reforzarlos. La última ronda de negociaciones para establecer un Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y América Central tendrá lugar en Bruselas a principios de julio y las negociaciones comerciales entre la Unión Europea y ciertos países Andinos progresan adecuadamente.

 Valores y retos comunes

En un contexto internacional cambiante que nos obliga a conformar alianzas sólidas y a cooperar con aquellas naciones con las que nos unen valores e identidades comunes, América Latina es un socio estratégico de la Unión Europea.  Los ámbitos en los que nuestras posiciones son cercanas son  numerosos: por ejemplo, la apuesta decidida por el multilateralismo, como lo demuestra la buena cooperación existente en el seno de Naciones Unidas entre la Unión Europea y el GRULA, o las contribuciones a las misiones de paz  como es el caso de Brasil en Haití).

Las Cumbres Iberoamericanas, la Cumbre de las Américas o las Cumbres EU-LAC, son buen ejemplo de esta apuesta y constituyen una etapa más, sin duda la más visible, de todo un proceso previo de trabajo constante.

Estos procesos han creado un entramado de sólidas relaciones que contribuyen a reforzar el papel de Iberoamérica en el mundo y que nos permiten trabajar juntos frente a retos que afectan al futuro de nuestro planeta: la pobreza y la exclusión social, el terrorismo, las drogas, el cambio climático…. Programas birregionales entre la UE y America Latina como Eurosocial o Euroclima, por ejemplo, constituyen marcos de cooperación muy útiles en esos ámbitos.

La agenda EU-LAC

Este miércoles nos reuniremos en Praga la Unión Europea y el Grupo de Río para hablar precisamente de dos de estos retos: seguridad energética y crisis económica. De dicha reunión saldrá fortalecido el compromiso de ambas regiones de cooperar en el desarrollo de las energías renovables como vía para reforzar la seguridad energética a nivel global y para hacer frente a los efectos negativos del cambio climático.

Y también consolidaremos la voluntad de ambas regiones de responder conjuntamente a la crisis actual, rechazando el proteccionismo en todas sus formas. Me alegra también poder decir que los acuerdos actualmente en negociación  entre la Unión Europea y los países andinos, así como con Centro América son también una buena prueba de una agenda común anti-proteccionista.

La Unión Europea y América Latina tienen la oportunidad de trabajar juntas para salir de esta crisis de forma que el escenario internacional que resulte sea más equilibrado y justo. El FMI habla precisamente de la contribución esencial de las economías emergentes para salir de la crisis mundial.

La Unión Europa apoya una mayor integración de América Latina en la economía mundial y una voz más fuerte de los países iberoamericanos en las instituciones financieras internacionales.

Otro elemento que presente en nuestra agenda bi-regional y que apoyamos desde la UE es la apuesta por los procesos de cooperación y de integración regional como garantes del desarrollo económico, pero también de la estabilidad política... por supuesto, son los países latinoamericanos los que deben definir sus propios modelos y ritmos de integración. El ejemplo que UNASUR dio a la comunidad internacional como solución dinámica de las tensiones internas en la región no es sino una prueba en ese sentido.

La madurez democrática de la región está fuera de toda duda.   Algunos países están adoptando nuevos modelos sociales destinados a integrar a todos los sectores de la población en la vida política y económica y  respetamos los procesos de diálogo nacional que se han llevado a cabo. Por otro lado, no oculto mi preocupación por algunos casos aislados donde las instituciones del Estado de derecho no están siendo fortalecidas sino debilitadas... La Unión Europea intenta contribuir a estos procesos de consolidación democrática, entre otras maneras, participando activamente en  los procesos electorales cuando es invitada a las Misiones de observación electoral. Aquí, como en otros ámbitos, una cooperación respetuosa es una prueba adicional de la solidez de nuestra relación.

Dentro de un año, América Latina y la UE se reunirán de nuevo, precisamente aquí en España, en la sexta Cumbre bi-regional. Será una cita muy importante. Habrán transcurrido ya 10 años desde la creación de la Asociación estratégica entre ambas regiones y será un  buen momento para  comprobar el buen estado de nuestras relaciones y su potencial de cara al futuro.

Creo que es un acierto la propuesta que ha hecho España de tratar en esa Cumbre temas tan importantes para ambas regiones como  la innovación, la tecnología y el desarrollo sostenible, así como su impacto social. Esta Cumbre nos brindará además la posibilidad de dar respuestas concretas a los efectos de la crisis. Desde la Comisión Europea estamos estudiando la posibilidad de crear una vía para potenciar  inversiones en América Latina que pueda servir para financiar proyectos de infraestructuras en la región. Pensamos que puede servir para paliar los efectos de la crisis y contribuir al mismo tiempo a la integración regional.

La crisis económica a la que nos enfrentamos es seria pero al mismo tiempo puede ser una oportunidad. El escritor americano Charles R. Swindoll lo expresa de forma muy gráfica : « Nos enfrentamos a una serie de grandes oportunidades brillantemente disfrazadas como  de situaciones imposibles »  Por eso, mas ahora que nunca, a las dos regiones nos interesa seguir trabajando y esforzándonos para estrechar esos vínculos. Es una apuesta que sólo nos puede reportar éxitos.   

 

 

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