Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Iberoamericanas

Video de la             Intervención 

 

Palabras del Presidente del Gobierno Jose Luis Rodriguez Zapatero 

 


Palabras del Presidente del Gobierno en el acto institucional para la conmemoración de los Bicentenarios de las Repúblicas Iberoamericanas
Madrid, lunes, 11 de mayo de 2009

Majestades, Altezas Reales, señora Lina Moreno de Uribe, señor Embajador Extraordinario y Plenipotenciario, señor Secretario de la Organización de Estados Americanos, señor Presidente del Banco Iberoamericano de Desarrollo, señor Secretario General Iberoamericano, señores Ministros, señora Presidenta de la Comunidad de Madrid, señor Alcalde, señores invitados del Grupo Bicentenario de los países de Europa y América relacionados con el acto que celebramos en este día, y señoras y señores:

Quiero expresar públicamente mi satisfacción y mi más profundo agradecimiento. Estoy, en efecto, muy satisfecho porque en una ocasión tan señalada nos hayamos reunidos en la Casa de América, en este lugar que pretende ser la casa de todos los que sentimos apasionadamente Iberoamérica; pero, sobre todo, estoy muy agradecido a todos ustedes por su presencia en este acto institucional con el que queremos abrir la conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas.

En los últimos años, en numerosas ocasiones me he referido a la importancia que este acontecimiento tiene para nosotros, los españoles, y al honor que representa para mi Gobierno poder acompañar a los pueblos iberoamericanos en esta conmemoración de la que ellos mismos son los auténticos y más profundos protagonistas.


Trascendiendo en tiempo y las circunstancias de nuestra historia común, España sigue unida a ellos. Nos unen valores, lenguas y culturas compartidas, generosamente compartidas, y nos une también, y sobre todo, una mirada puesta en el futuro: el propósito común de un futuro mejor para nuestros países y para nuestros ciudadanos y ciudadanas que soñamos y construimos día a día a un lado y a otro del Atlántico.


Es mucho el tiempo transcurrido y muy importante el trayecto recorrido, pero los valores mejores que inspiraron las independencias americanas y la Constitución Española de 1812 siguen vivos en nuestro horizonte.


Fue aquel un momento clave para adentrarnos todos nosotros en el camino de la libertad, de la libertad por fin garantizada por la Ley y el Derecho. Ha sido, como todo lo importante, un camino largo, no siempre sencillo, no exento de peligros y dificultades; pero felizmente se ha consolidado, casi sin excepción, y ha terminado por hacer de la Península, y también de América Latina, un espacio de libertad y democracia, de compromiso por la Justicia y la igualdad en las condiciones de vida de sus habitantes, y un territorio abonado para la expresión de la solidaridad de pueblos y países.


Tenemos ante nosotros una excelente oportunidad. Aprovechemos estas destacadas efemérides para dar un impulso renovado a las ya intensas y muy positivas relaciones entre nuestros países. Adentrémonos en una nueva etapa de mayor colaboración aún, en la que veamos reforzada nuestra capacidad de actuar de manera concertada.


Disponemos de un amplio margen para avanzar en la cooperación política, económica, social y cultural; para progresar juntos en los caminos de la extensión de la libertad, de la igualdad, de la justicia y de la solidaridad, y para profundizar en la construcción de la Comunidad Iberoamericana.


España desea acompañar a los demás países iberoamericanos en sus conmemoraciones de los Bicentenarios con la mirada en el futuro, la confianza en el presente y la sabiduría aprendida del pasado. Queremos colaborar con las Comisiones Nacionales y contribuir con todos al desarrollo sostenido de la región.


Para garantizar su activa participación en estas conmemoraciones España ha desplegado una importante estructura en la que participan destacadas instituciones públicas y privadas, bajo la dirección y coordinación del ex Presidente del Gobierno español Felipe González, nombrado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario a este efecto.


Él, Felipe González, junto a una generación de hombres y mujeres de América Latina, Portugal y España, contribuyó de manera determinante y con una visión de futuro al impulso de ese espacio de diálogo, solidaridad y cooperación que son las Cumbres Iberoamericanas, que se iniciaron en la ciudad mexicana de Guadalajara en 1991; un proceso que trajo consigo una nueva mirada, una nueva y más rica manera de relacionarnos, en la que se apoya hoy el espíritu con el que abordamos esta conmemoración.


Además, nuestro país es miembro del Grupo Bicentenario, que agrupa a los responsables de las diversas Comisiones Nacionales, algunos de los cuales están hoy aquí presentes. Les transmito mi saludo más afectuoso y mi reconocimiento por su entusiasmo y por su esfuerzo.

Majestades, señoras y señores, 
Desde América, una de las voces más poderosas del continente afirmó su identidad sobre una declaración estremecedora: “España, en el corazón”. Desde aquí, desde este país que como pocos ha dedicado buena parte de su capacidad intelectual, de su emotividad y de su debate político a reflexionar sobre el ser de España, sobre el sentido y alcance de su identidad; desde aquí hace ya tiempo que comprendimos que España es y está comprometida con Iberoamérica. No puede ser de otro modo, es muy simple: España no se puede entender sin Iberoamérica.


Sólo desde el otro lado del Atlántico los españoles hemos podido descubrir la dimensión de España, la fuerza de España; un país que definitivamente no se puede entender sin su alma profundamente entrelazada con la de las Repúblicas Iberoamericanas.
En los últimos años hemos logrado impulsar un acercamiento creciente de nuestros países. Lo hemos hecho a través de contactos y relaciones bilaterales, pero lo hemos hecho también con perspectiva multilateral, que con el tiempo se ha extendido incluso a territorios de lengua y cultura distintas.


Quiero reconocer el papel que en este sentido han jugado hasta ahora y deberán jugar en el futuro la Conferencia Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, o las Cumbres de la Unión Europea-América Latina y el Caribe, que han permitido un acercamiento crecientemente profundo gracias a la mirada que la Unión Europea incorporó a raíz del ingreso de Portugal y España.


Se trata, sí, de un acercamiento basado en valores o en elementos culturales compartidos, pero también tenemos intereses comunes y el convencimiento de que en un mundo global la cooperación y la concertación son el mejor instrumento para hacer frente con eficacia a desafíos que a todos nos afectan y de los que no podemos permanecer al margen.
Cada vez somos más conscientes de la fortaleza que encierra todo lo que nos une y nos reconocemos miembros de una gran comunidad iberoamericana, desde la riqueza de nuestra diversidad, que es, a su vez, una riqueza para todos.


Por todo ello, el Gobierno de España ha dedicado y seguirá dedicando sus mejores esfuerzos para promover el entendimiento, la cooperación y la concertación, y fomentar que nuestras sociedades profundicen aún más en el conocimiento recíproco, y también a través de la sociedad civil del mundo empresarial, como por ejemplo realiza la Fundación Carolina.
En ese esfuerzo colectivo Vuestras Majestades han constituido una especial referencia. Señor, habéis cumplido más que ejemplarmente el mandato del artículo 56 de nuestra Constitución al asumir la más alta representación de España con una perfecta comprensión del momento histórico, sabiendo establecer un fuerte vínculo de afecto mutuo, más allá del institucional, con todos los pueblos de América Latina. Y S.A.R. el Príncipe de Asturias continúa esa tarea con brillantez y dedicación, y así lo demuestra el que haya asistido ya a 48 tomas de posesión de Presidentes de Iberoamérica, poniendo de manifiesto el vínculo de la monarquía constitucional con las democracias de Iberoamérica.


Majestades, señoras y señores,
A un lado y a otro del Atlántico la peor crisis económica en más de medio siglo está dejando sentir sus efectos: se ha detenido el crecimiento, aumenta el desempleo y se ha incrementado la incertidumbre ante el futuro. Debemos actuar de acuerdo con nuestras respectivas posibilidades para disminuir el impacto de la crisis, para tratar de acortarla y para asegurar que no descarga sus peores efectos sobre los menos favorecidos; pero también debemos empeñarnos en adoptar las medidas necesarias para que cada uno de nuestros países encuentre la forma de situarse en mejores condiciones que antes para cuando la crisis concluya, promover el crecimiento de su economía y el progreso de sus ciudadanos.
Iberoamérica es heredera de una fuerza, de un coraje y de un inmenso y legítimo deseo por ganar el futuro. Si en el pasado el valor y el ideal de la libertad impulsaron la independencia de las Repúblicas Iberoamericanas, en el presente, cuando conmemoramos sus Bicentenarios, la educación, la investigación y la cultura son las claves para nuestro futuro compartido.
Permítanme que ponga un énfasis en este asunto. La inversión en conocimiento, en educación, en ciencia y en innovación es la vía para avanzar en la construcción de sociedades cada día más justas y más prósperas. Sólo a través de la educación puede asegurarse un futuro de ciudadanos libres, autónomos, responsables y solidarios; generar riqueza y extender la igualdad. Y no me cabe la menor duda que el conocimiento está en la base de un desarrollo integral y respetuoso con el medio ambiente.


Educación, innovación y desarrollo conforman el eje estratégico hacia el que se orienta una parte sustancial de los programas españoles de cooperación al desarrollo en Iberoamérica.
Con la ayuda de muchos e importantes actores públicos y privados, desde las universidades hasta las principales empresas, se han puesto en marcha importantes iniciativas en los campos de la educación, la investigación y la innovación. Se han promovido programas e iniciativas que estoy seguro que van ser decisivos para erradicar el analfabetismo, aumentar la calidad educativa y progresar en la creación de un espacio común del conocimiento.
Quiero destacar la trascendencia del proyecto “Metas Educativas 2021”, la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios, ya aprobado inicialmente en la Cumbre de Jefes de Estado de El Salvador, que se refrendará de forma definitiva en la Cumbre de Argentina de 2010 y reconocerá la tarea que están realizando la Secretaría General Iberoamericana, la Organización de Estados Americanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y el Consejo Universitario Iberoamericano.


Majestades, señoras y señores,
Sin duda, la conmemoración de los Bicentenarios estará muy presente en las próximas Cumbres Iberoamericanas. La de este año, en Estoril, se centrará en la innovación y el conocimiento; la de 2010 se celebrará en Argentina, coincidiendo con la conmemoración de su independencia; y la de 2012 tendrá lugar en Cádiz, en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812.


España, durante su Presidencia europea en el primer semestre de 2010, favorecerá un nuevo impulso de las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. Hemos propuesto que el tema central de la misma gire en torno a la innovación, la inclusión social y el desarrollo sostenible.


Los Bicentenarios ofrecen, pues, un marco especialmente valioso para la celebración en 2010, en Valparaíso, del V Congreso Internacional de la Lengua Española, que será expresión, una vez más, de la gran fuerza vital de nuestra lengua común, un patrimonio que compartimos y ante todo disfrutamos, y que nos permite fomentar los intercambios en la sociedad global, no sólo desde un punto de vista cultural, sino también económico, como fuente de riqueza y desarrollo para nuestros países.
Hemos de seguir fomentando la presencia del español en Internet y fortaleciendo un espacio iberoamericano del conocimiento, en el que pensar, hablar y crear en español sea a la vez la expresión de lo que nos une y la expresión del respeto a la diversidad de las identidades y culturas que existen y conviven en Iberoamérica y que constituyen una de nuestras mayores riquezas.


Majestades, señoras y señores,
Vivimos en un mundo que reclama consensos y coherencia en las políticas, en un mundo que demanda un discurso renovado y el impulso de nuevas alianzas; un tiempo para la comunicación y para trabajar juntos en pro de la educación, de la cultura, de la ciencia y de la innovación. Aprovechemos las conmemoraciones para construir una Comunidad Iberoamericana más fuerte y cohesionada, más dueña de su porvenir.
Como el poeta, acepto que hay dos cosas que podemos legar a nuestros hijos: la primera, raíces; la segunda, alas. Demos alas a nuestras raíces. Somos creación de nuestro pasado en una medida irrenunciable, pero seamos ahora, sobre, todo los creadores de nuestro futuro, porque ésta es hoy nuestra obligación ineludible.
Muchas gracias.

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