Madrid, 23 de marzo de 2010. La conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Latinoamericanas que se extenderá más allá de la presente década representa un acontecimiento de especial significado y trascendencia para América Latina, y ofrece una importante oportunidad a los países latinoamericanos para confrontar sus raíces históricas, sus desafíos del presente y los retos de futuro en un mundo crecientemente interdependiente y globalizado. Es además una conmemoración que afecta también a España, en cuanto actor de un mismo hecho histórico, que tiene importantes proyecciones en el presente.
Por ello los Bicentenarios ofrecen también una oportunidad para que América Latina y España que comparten un pasado común, una cultura y una lengua, que mantienen intensas relaciones político-diplomáticas, que tienen especiales vínculos de orden político, económico, social y cultural, colaboren en la definición de una agenda común para afrontar esos desafíos y avanzar en la construcción de sociedades más justas y solidarias en el marco de una Comunidad Iberoamericana de Naciones.
Hemos progresado mucho pero aún nos quedan importantes retos que superar: la pobreza de muchos, las desigualdades, la marginación de los pueblos originarios y de los afrodescendientes, objetivos de desarrollo endógeno, la defensa del medioambiente y la investigación comunes. Ninguno de estos problemas no es ajeno.
El Parlamento español quiere, pues, acompañar a los pueblos latinoamericanos en esta conmemoración, cuyo protagonismo les corresponde, y hacerles llegar el reconocimiento y respeto de los ciudadanos españoles, a los que representamos.
En esta larga andadura, después de haber superado desencuentros y dificultades, hemos avanzado en la consolidación de una comunidad de pueblos y de naciones. Entre todos hemos sido capaces de extender los espacios de libertad, de democracia, de justicia y de igualdad.
Para enfrentarnos a los problemas pendientes y a los desafíos del futuro no hay mejor garantía que fortalecer la educación y el conocimiento. Es pues el momento adecuado para apoyar un proyecto colectivo que, articulado en torno a la educación, contribuya al desarrollo económico y social de la región y a la formación de una generación de ciudadanos cultos y libres, en sociedades democráticas e igualitarias.
La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebradas los dos últimos años en El Salvador y Portugal han acordado impulsar un gran proyecto educativo: Metas educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los bicentenarios. Y se han comprometido a darle su respaldo definitivo en la Cumbre que este año 2010 se celebrará en Argentina. Su objetivo es incluir en el sistema educativo a toda la población escolar, mejorar la calidad de la enseñanza y comprometer a la sociedad en el esfuerzo educativo. No es posible avanzar en la cohesión y en la inclusión social sin una apuesta decidida por la educación. Del éxito de este proyecto, coordinado por la Secretaría General Iberoamericana y por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, depende en gran medida el progreso económico y social de la región.
El Parlamento español, con motivo de la conmemoración de los Bicentenarios, quiere saludar también el comienzo de este proyecto y manifestar su deseo de que, a lo largo de la década, se alcancen sus necesarios y ambiciosos objetivos.
