Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Iberoamericanas

 

 

Acompañando los bicentenarios  

 


En los últimos meses ha venido tomando cuerpo la convicción de que la Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Latinoamericanas supone una indudable oportunidad para poner en valor y afianzar las relaciones entre España y América Latina. Numerosas instituciones españolas de todo cuño –públicas, privadas, intergubernamentales, del ámbito académico, representativas de la sociedad civil- han incorporado, a su orientación estratégica y a su quehacer programático, diversas iniciativas que tratan de sumarse a este propósito.

España ha asumido este reto desde la responsabilidad que implica determinar el papel que le corresponde asumir en el marco de los Bicentenarios; hecho histórico que representa un acontecimiento singular de primer orden para los países latinoamericanos y un momento propicio para reflexionar en torno a la construcción de la identidad iberoamericana.

España puede y debe acompañar estas celebraciones con una mirada positiva de futuro. Ello implica conocer, analizar y colaborar con las propuestas y actuaciones que las distintas comisiones nacionales de América Latina vienen impulsando, a partir de una serie de principios y objetivos compartidos. Supone, por tanto, establecer líneas estables de coordinación que permitan fórmulas de asociación y de trabajo conjunto con dichas comisiones. La creación de una estructura regional –ya en funcionamiento- es un saludable paso de articulación política que se debe seguir ampliando y profundizando.

Conscientes de la complejidad –y, quizá, de los riesgos derivados de eventuales desencuentros- que encierra este proceso, vale la pena subrayar la importante “ventana de oportunidad” que brindan los Bicentenarios para reforzar y cualificar el diálogo político con América Latina -tanto en términos bilaterales como en su dimensión regional- tomando para ello necesariamente en cuenta una realidad política altamente cambiante y, en todo caso, distinta a la de hace una década; un contexto económico atravesado por la crisis económica y financiera, cuyo impacto ya está dañando los resultados económicos de la región en los últimos cinco años; así como una situación social caracterizada por elevados índices de exclusión pero, al tiempo, por una creciente conciencia ciudadana en torno a la defensa de sus derechos.

Esta concertación política debe insistir en el giro social que el gobierno de España ha impreso a la política iberoamericana en el último período, cuya expresión más significativa ha sido el espectacular incremento de la ayuda oficial al desarrollo y su creciente alineamiento con las prioridades definidas por los países. Debe también apostar por la consolidación del sistema de cumbres iberoamericanas como espacio de articulación política y de promoción de la cooperación multilateral. Ha de contar sin duda con la voluntad de reforzar las relaciones entre América Latina y la Unión Europea, por lo que la próxima presidencia española de la UE en el primer semestre de 2010 -y la correspondiente cumbre ALCUE- es un momento de especial importancia para dar impulso a este diálogo político birregional.

El acompañamiento a los Bicentenarios –en permanente coordinación con las instituciones españolas que forman parte de la comisión nacional- constituye hoy una prioridad en el trabajo de la Fundación Carolina. Tanto desde el punto de vista de la investigación y la elaboración de publicaciones especializadas, como a partir del apoyo a las comisiones nacionales de América Latina para facilitar el contacto directo con sus interlocutores españoles, nuestra Fundación está firmemente comprometida con este proceso.  (23 de Marzo de 2009)

 Editorial del Boletín
C de la Fundación Carolina nº 15.

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