Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Iberoamericanas

Biografía del autor 

 

  • Politólogo e internacionalista español.
  • Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Del Arenal se doctora en Derecho Internacional por la Universidad Complutense de Madrid como discípulo del Profesor Antonio Truyol y Serra.
  • Se especializó en el estudio de la Teoría de las Relaciones Internacionales, siendo el principal especialista español en la materia una vez desaparecido el maestro Truyol en 2003.
  • Su obra "Introducción a las Relaciones Internacionales" es la aportación más completa al estudio teórico de las Relaciones Internacionales en castellano.
  • Reputado especialista y estudioso en los ámbitos de la política exterior española, las relaciones iberoamericanas y los estudios para la paz.
  • A principios de los 90, Del Arenal dirigió el Master en Estudios Internacionales para la Paz de la Universidad para la Paz de las Naciones Unidas sita en San José de Costa Rica.
  • Catedrático de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.
  • Profesor de la Escuela Diplomática de España y colaborador y analista del Real Instituto Elcano en la revista Política Exterior.
  • Miembro de número de la Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (AEPDIRI).

 

España y los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Latinoamericanas 

 


Significado y alcance de los Bicentenarios

Celestino del Arenal Moyúa.
La Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Latinoamericanas representa un acontecimiento de especial significado y trascendencia para América Latina, por cuanto que enfrenta a los países latinoamericanos y a la propia región con su pasado, su presente y su futuro.

Es, además, una conmemoración que, aunque con alcances muy diferentes, afecta también a España, en cuanto actor de un mismo hecho histórico, que tiene importantes proyecciones en el presente. No hay que olvidar que las independencias y los consiguientes procesos de construcción nacional de las repúblicas latinoamericanas se hicieron en general, con mayor o menor fuerza según los casos, frente a España, afirmando su propia identidad frente al pasado y lo español, como única forma de ser otros y diferentes, pero sin poder obviar sus profundas raíces hispánicas, que continúan presentes en el momento actual.

Se trata, en consecuencia, de un acontecimiento con un alto contenido simbólico, dado su carácter fundacional, en la que están presentes múltiples cuestiones de naturaleza política, económica, social y cultural, que afectan a cuestiones clave de los países latinoamericanos.

No hay que olvidar que los Bicentenarios, además, se van a conmemorar en un escenario muy complejo, caracterizado por las crecientes diferencias políticas existentes entre los gobiernos de los países latinoamericanos y por el auge del populismo en algunos países, con las consecuencias que este hecho puede tener para el papel de España en dicha conmemoración. Un escenario caracterizado igualmente por la fragmentación e inestabilidad de los proceso de integración regional y subregional y por el replanteamiento que están experimentando las relaciones entre la Unión Europea y América Latina.

Las Conmemoraciones de van a producir, además, en un escenario económico y social en proceso de profundo cambio, como consecuencia del impacto que la actual crisis económica mundial puede tener en los buenos datos económicos que han caracterizado a América Latina en los últimos años y en el deterioro de sus indicadores sociales. La crisis económica puede traducirse rápidamente en un descenso de las tasas de crecimiento económico, en la contracción del crédito, en la caída de la demanda externa, en la disminución de la inversión extranjera y de las remesas, y, consiguientemente, en el incremento de los niveles de desempleo y en el aumento de los niveles de pobreza y de desigualdad social.

Si a todo lo anterior se añade que se trata de una conmemoración dispersa en el tiempo, pues transcurre al menos entre 2009 y 2026, con fechas muy distintas para cada uno de los países; que se trata de Conmemoraciones eminentemente nacionales; que no existe una perspectiva única entre los distintos países a la hora de plantear su alcance y sentido; que no hay una conmemoración de alcance regional, se comprende el carácter extraordinariamente complejo, multidimensional, disperso y heterogéneo que tiene dicha conmemoración.

Una oportunidad de cooperación entre España y América Latina

Los Bicentenarios ofrecen, por lo tanto, una importante oportunidad a los países latinoamericanos y a América Latina como región para confrontar sus raíces históricas, su problemática del presente y sus retos de futuro en un mundo crecientemente interdependiente y global.

Pero ofrecen también una oportunidad de cooperación a aquellos Estados, como es el caso de España, que comparten historia, lengua y cultura con América Latina; que mantienen intensas y especiales relaciones político-diplomáticas con los países de esa región; que tienen importantes vínculos y relaciones de todo tipo entre las respectivas sociedades, en términos económicos, sociales y culturales; que dedican una atención prioritaria a la cooperación con dichos países y que, por todas las razones anteriores, han apostado con los propios países latinoamericanos por avanzar en la construcción de una Comunidad Iberoamericana. En todo caso, el papel de España en los Bicentenarios a de ser el de acompañante de los países latinoamericanos, en ningún caso el de protagonista.

Los Bicentenarios constituyen, en consecuencia, una oportunidad para que América Latina y España colaboren en la definición de la agenda de los mismos y reflexionen y planteen conjuntamente respuestas sobre el pasado, el presente y el futuro de América Latina y sobre las relaciones mutuas.

En concreto, en primer lugar, los Bicentenarios presentan la oportunidad de hacer una revisión histórica y una lectura común de lo que supuso la historia conjunta, y, sobre todo, la independencia y la construcción nacional de los países latinoamericanos, de forma que éstas no se contemplen tanto como un proceso traumático y desgarrador sino como un proceso en el que España y América Latina se enfrentaron casi en el mismo tiempo a procesos de modernización política, económica y social, de afirmación difícil pero finalmente exitosa de la libertad, el constitucionalismo y la democracia.

En segundo lugar, ofrecen la oportunidad de reflexionar y articular iniciativas que den respuestas a los retos que hacen referencia a la conformación de los sistemas políticos y de sus sociedades; a las aspiraciones individuales y colectivas de gobernanza democrática, seguridad ciudadana, bienestar económico, cohesión social, disfrute pleno de los derechos de ciudadanía y reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural, a las que debe responder ese proceso de construcción nacional, que se inicia con la independencia. Ofrecen la oportunidad también de reflexionar sobre la inserción actual y futura en el propio escenario latinoamericano, iberoamericano y mundial.

En tercer lugar, permiten colaborar con América Latina, en el difícil contexto generado por la actual crisis económica mundial, en las respuestas a los desafíos y problemas que la misma genera en los ámbitos económico y social, tanto a nivel bilateral como iberoamericano.

Finalmente, presentan la oportunidad de dar un nuevo impulso a las relaciones entre España y América Latina, reforzando la identidad iberoamericana, en lo político, lo económico, lo social, lo lingüístico y lo cultural, y, consecuentemente, el proceso de las cumbres iberoamericanas.

Como ha señalado el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, hay que “convertir dichas  Conmemoraciones en una gran oportunidad para abrir una nueva etapa y dar un impulso mayor a las ya muy intensas y positivas relaciones. España quiere compartir con las naciones del otro lado del Atlántico la definitiva consolidación del constitucionalismo y la democracia, así como profundizar en la construcción progresiva de la Comunidad Iberoamericana” (1).

En base a estos planteamientos, el Gobierno de España y diversas instituciones y actores españoles, públicos y privados, están ya trabajando con vistas a la Conmemoración de los Bicentenarios, a través de diversas iniciativas de muy diverso alcance y sentido, conformando un entramado institucional, todavía abierto, que tiene y tendrá un papel central en la participación de España en dicho acontecimiento. Los ejes de ese entramado institucional están representados principalmente por la Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas y por el Embajador Plenipotenciario y Extraordinario para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas, el ex presidente del Gobierno, Felipe González.  (25 de Marzo de 2009)

Celestino del Arenal en el Boletín C de la Fundación Carolina nº 15 .


(1) - Intervención del presiente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, en la XIV sesión ordinaria del Patronato de la Fundación Carolina (Palacio de La Moncloa, 10 de septiembre de 2007).

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