Concepto de Constitución
Fue introducido por la ponencia de José M. Portillo Valdés (España) titulada “Ex unum, pluribus: revoluciones constitucionales y disgregación de las monarquías iberoamericanas”, en la que pone de manifiesto que desde 1808 hasta 1825 se produjeron en el espacio atlántico ibérico múltiples ensayos constitucionales en los que se ideó una gran variedad de fórmulas de articulación política de distintos espacios –locales, provinciales, estatales, nacionales- y de modos de entender el poder, su ejercicio y su distribución; convirtiendo a dicho espacio atlántico ibérico en el más fructífero laboratorio constitucional durante las dos primeras décadas del siglo XIX. A partir de la obra de François Xavier Guerra, a comienzo de los 90 del siglo XX, pudimos tomar en consideración la existencia de un espacio atlántico hispano de desarrollo constitucional donde crisis y revolución constituyeron una experiencia compartida. Se vislumbraba la dimensión atlántica de los orígenes del constitucionalismo español. Y todo ello hacía aflorar una consideración crítica sobre el propio discurso de la perspectiva nacionalista de la formación del espacio constitucional propio y permite pensar, ante una cultura más viajera y contaminante de lo que se pensaba, en la posibilidad de desarrollar una historia de los orígenes de la cultura constitucional en el atlántico ibérico.
Realizada esta apreciación general, se puede afirmar que Constitución pasó de significar principalmente las normas que ordenan el funcionamiento de cualquier corporación a contener en si la garantía de derechos y la distinción de poderes, siguiendo la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en lo que tendrá una gran influencia la economía política (Hume, Voltaire y Smith), lo que en España fue un paso dificil dada la “clericracia” de su constitución interna.