Introducción
El Congreso Internacional dirigido por Javier Fernández Sebastián tuvo como objeto presentar y debatir los trabajos de los nueve grupos de investigación internacionales que contribuyen al proyecto Iberconceptos.
Iberconceptos será un diccionario de conceptos políticos que abarcará el período 1750 -1850 en Iberoamérica, estudiados desde el paradigma de Historia conceptual comparada de Reinhardt Koselleck.
Como señaló el profesor Fernández Sebastián en la apertura del curso, el proyecto permite crear estaciones intermedias en la globalización de las comunidades de historiadores, enfocando los procesos de transformación semántica que se produce en los conceptos políticos para lograr un acercamiento a la realidad política de la época.
Esta metodología de análisis, no exenta de dificultades, como señaló el profesor Bödecker en su conferencia inaugural, permite entender cómo se han gestado los conceptos, y cuál ha sido su transformación, en paralelo a los cambios sociales y culturales. El objeto de estudio no es el mero aspecto social sino cómo se considera intelectualmente, en esa sociedad, en ese tiempo. Su estudio permite identificar cómo se reflexiona en el concepto y el modo en el cual se recoge esta reflexión, creándolo.
Integra, por lo tanto, una historiografía, en palabras del profesor Fernández Sebastián, más reflexiva y menos dogmática, abierta a la crítica y con una profunda vocación de conocimiento.
Y lo que es más importante, un proyecto transnacional de estas características, pone de manifiesto la interacción y el flujo de ideas en la región iberoamericana en un período esencial. A través de la historia conceptual observamos una realidad: que los conceptos se modifican recíprocamente, se recrean en función del empleo y la construcción que hacen sus hablantes (actores históricos en este caso) de ellos y de la recepción que se produjo en cada sociedad.
Esta iniciativa, como destaca Fernández Sebastián, es un intento para “ensayar una verdadera historia atlántica de los conceptos políticos. Una historia que tenga en cuenta el utillaje conceptual de los agentes – individuales y colectivos- para lograr así una mejor comprensión de sus motivaciones y del sentido de su acción política, sin imponerles nuestros propios marcos interpretativos (...) con vistas a un acercamiento más satisfactorio a la dinámica de los procesos históricos.”