Concepto de Opinión Pública
Fue introducido por la ponencia de Noemí Goldman (Argentina) titulada “Legitimidad y deliberación. El concepto de opinión pública en Iberoamérica, 1750-1850”, en la que se señalan cuatro momentos fundamentales del uso del sintagma “opinión pública”:
En una primera etapa, correspondiente a finales del siglo XVIII y hasta principios de 1800 es escaso su uso aunque en España, en escritos de autores como Jovellanos se asocia a los significados morales de opinión, vinculados a la persona.
El Público, por otra parte se usa como sinónimo de vecinos.
Cuando se empieza a emplear como sinónimo de juicio público, proviene de élites ilustradas con autoridad imparcial, capaces de ilustrar al pueblo.
A partir de la invasión napoleónica en 1808 se empieza a vincular con un poder independiente de los ejércitos. en Portugal se documentan ejemplos del país constituído en enorme asamblea. El Ensayo sobre la opinión pública, aparecido en El Espectador sevillano en 1809 y que encontrará notable difusión en América, destaca su ligazón con el concepto de nación y pueblo, produciéndose pues una politización e ideologización del término. En este sentido, se llega a identificar con la soberanía del pueblo.
Entre 1814 y 1830 se sitúa en un espacio intermedio entre la enseñanza política y el poder ejecutivo: se destaca la importancia de formar, dirigir y educar la opinión pública como preocupación de las elites.
En un cuarto momento se politiza definitivamente el término siendo usado por los partidos bien con el objetivo de fomentar la unidad o de alimentar los movimientos insurreccionales.
Es por tanto de interés observar la relación entre el papel de las elites en la formación de la opinión pública y la consideración del concepto como legitimación del ciudadano para intervenir.
No se trata de una simple adaptación de uno de los conceptos centrales de la Modernidad, sino más bien de una elaboración colectiva con múltiples apropiaciones, usos y reflexiones realizadas por variados actores a ambos lados del Atlántico.
En el debate se destaca su relación de tensión con el principio de representación y la utilización de los conceptos de voz popular para deslegitimar las críticas hacia el orden imperante. Y destaca también algo muy importante desde nuestro punto de vista: la circulación de ideas que se produce entre España y América Latina, siendo la prensa un vehículo muy importante, y posiblemente también, las ideas emanadas de instituciones de distinto tipo.