Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Iberoamericanas

El lenguaje de la modernidad en Iberoamérica: Cuarto panel 

 


Concepto de Ciudadano

Fue introducido por la ponencia de Cristóbal Aljovín de Losada (Perú) titulada “Reino o República: Ciudadano y Vecino en Iberoamérica, 1750-1850”, en la que señala cómo el concepto de “ciudadano” es sinónimo del término “vecino” en el último cuarto del siglo XVIII. Está asociado a la pertenencia geográfica a un lugar y vinculado a determinados privilegios vinculados a la pertenencia a la comunidad.

Se asocia también a virtudes morales, de buen comportamiento. Esto es evidente en la forma de adquirir la condición de vecino, ligada a comportamientos y decidido a nivel local, estableciéndose una jerarquía con el resto de habitantes y vinculándose a la capacidad de ejercer empleos públicos.

Los autores destacan la vinculación de ciudadano y vecino en esta época con súbdito-vasallo. La vinculación con la monarquía establecía una relación de vasallaje, basada en la lealtad de modo que la relación con el comportamiento jerárquico era inherente a la condición de vecino.

Con la Revolución Francesa, la circulación de textos, produce un quiebre en esta situación. Así en Brasil, en la revuelta de esclavos en Bahía, se utiliza el término ciudadano con implicaciones de igualdad, como sujetos de derecho. Y con la invasión napoleónica de la Península Ibérica, se produce una transformación radical, como ocurrirá también con otros conceptos del lenguaje político

A partir de esta ruptura, se establece la ciudadanía a partir de la condición de libertad. Así lo recoge también la Constitución de Cádiz, que irradió hacia América cambios acelerados y revolucionarios, estableciendo la igualdad entre ciudadanos peninsulares y americanos, pero excluyendo a los afroamericanos y las castas. Por otra parte, en España, en años sucesivos, se vivirá la tensión entre el vasallaje impuesto por Fernando VII y el ciudadanismo defendido por los liberales.

Sin embargo, con los diferentes procesos revolucionarios, el concepto genera un discurso anticolonial y se liga a la condición de ciudadanía y sus derechos aparejados, como el derecho al voto, de diferente manera.

En la América hispánica el concepto tendrá varios usos y significados y se vinculará a distintos proyectos. Así en Colombia la noción de ciudadanía se liga a condiciones económicas, destacando la desigualdad con España en claves revolucionarias y se establece su vinculación con el concepto de patriota. En Argentina se vincula al servicio en el ejército, relacionándolo con el ciudadano en armas¸ una retórica propia de los movimientos revolucionarios, y relacionándolo con el concepto de patria que sirvió como símbolo para el cambio.
 
Por último hay que destacar la presencia del término a finales del período estudiado en numerosos textos satíricos, como burla de la presunta condición de igualdad e integración política ante la evidencia de la exclusión social.

En los debates que siguieron, se puso de manifiesto que estábamos ante el concepto seguramente más difuso y difícil y que remitiendo como remite a la inclusión y la exclusión sociales, que será un tema fundamental en las Cortes de Cádiz y en las Constituciones, merecería la pena realizar estudios más detallados sobre el mismo.

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