Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Iberoamericanas

El lenguaje de la modernidad en Iberoamérica: Quinto panel 

 


Concepto de Federalismo

Fue introducido por la ponencia de Carole Leal Curiel (Venezuela) titulada “De los muchos uno: el federalismo en el espacio iberoamericano”, en la que señala que la dupla federal/federalismo discurre en América en abierto antagonismo con el pensamiento centralista de la ilustración hispánica que defendía una monarquía unitaria y un gobierno único.

El concepto se desarrolla en dos etapas que permiten identificar los primeros usos, giros, rupturas y resemantizaciones. En la primera, entre 1808 y 1830, las guerras independentistas, la disolución del vínculo con la monarquía, la recomposición de los espacios políticos y el triunfo de la forma de gobierno republicana (lo que separa definitivamente a Europa de América), dan lugar a la adopción de constituciones de tendencia federal en algunas regiones. En la segunda, desde 1830 a 1860, se produce la institucionalización de gobiernos republicanos (salvo en España, Portugal y Brasil) en regímenes representativos que oscilan entre el arreglo político federal y el central.

En este marco coexisten tres inflexiones en el debate sobre este concepto. La primera corresponde a la reflexión teórico-práctica que discute cómo hacer para combatir el despotismo, cómo preservar la autonomía frente al poder central, cómo el centralismo es una amenaza de la misma manera que el despotismo monárquico y el despotismo militar o cómo organizar el Estado (eficiencia administrativa, capacitación de los funcionarios). En este debate el referente teórico-político fundamental es el de los angloamericanos de Estados Unidos del Norte, aunque también se acude a la Confederación Helvética, la Confederación Germánica y las Provincias Unidas de Holanda. Es obvio que la confederación/federación emerge como una de las soluciones para la descentralización del poder.

En la segunda inflexión, que también tiene que ver con la oposición al centralismo y en la que se recogen distintos matices según se adopte la forma republicana o se preserve la monárquica, la dupla confederación/federación sirve para vehicular las ansias autonomistas o de independencia absoluta de algunas provincias.

Y la tercera inflexión señala como a través de la “despolitización” del concepto se restringe su significación a la ampliación de la autonomía de provincias, estados y municipios, en el marco de un ordenamiento político unitario.

Así pues el arreglo federal sirvió para situarse entre la república y la monarquía o para considerar el Estado republicano. Éste fue, a nuestro juicio, el principal asunto de los debates, señalándose dos rutas: la republicana con la defensa de la república federal, por la que transitaron las nuevas repúblicas, y la federación ibérica (formulada en Portugal) y la monarquía federal (formulada en Brasil). Es importante señalar que los defensores de la tendencia federal, fueran republicanos o monárquicos, recurrieron a líneas de argumentación semejantes a la hora de defender el sistema federal.

En último término, el elemento federal tiene una clara deriva descentralizadora ante el desencuentro entre Europa y América, los desencuentros en la propia América, el rechazo unánime en España durante el periodo gaditano o las polémicas sobre el iberismo. Está claro que el concepto tuvo mayor peso en el ámbito americano bajo la impronta del republicanismo.

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