Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Iberoamericanas

Jornada de las Independencias Iberoamericanas: Debate de Ideas 

 


Debate de ideas

El debate entre los distintos participantes, respondiendo a las preguntas realizadas, fue de una gran riqueza, y en el mismo se señalaron las ideas que sintetizamos como sigue:

  • Es muy interesante, pensando en los actuales ciudadanos iberoamericanos, trabajar en la formación de la memoria y de la identidad; de ahí que se imponga la necesidad de analizar de forma crítica la formación de los Estados nacionales poniendo énfasis en el proceso de transformación cultural y política que se produjo (nuevo tipo de Estado, constitucionalización, parlamentarización) y que fue una experiencia común en todo el mundo iberoamericano, demostrando la existencia de culturas políticas semejantes.
  • Se debe rescatar lo que fue el primer liberalismo y la construcción del Estado, la tradición republicana de buen gobierno en la primera mitad del siglo XIX. España y América Latina compartieron la tradición política liberal. El liberalismo, progresista o conservador, nos tocó a todos
  • Para responder a la pregunta ¿Qué se entiende por Iberoamérica?, no basta con afirmar que somos una construcción política basada en un proyecto democrático y social, lo que exige adquirir compromisos políticos para avanzar en cohesión social. Además tenemos que responder a preguntas como ¿Cuándo se define Iberoamérica?, ¿Qué somos y qué queremos ser? ¿Qué papel jugamos y queremos jugar en este mundo globalizado? Los Bicentenarios pueden ayudarnos a contestarlas estudiando con una actitud crítica los hechos y los acontecimientos y las diferencias y las semejanzas. Hemos de pensar críticamente los procesos de las independencias, la historia de las sociedades y de los pueblos. Ello facilitará la labor de pensar la integración iberoamericana, desde el desarrollo, en el mundo global de nuestros días.
  • Los Bicentenarios constituyen una gran oportunidad para que nuestras sociedades reflexionen sobre el desarrollo y la integración, lo que es muy importante si pensamos en la integración iberoamericana. Ante la persistencia de la historiografía nacionalista, hay que dar una renovada visión reconstruyendo las memorias sociales. Se trata de mostrar la Independencia de forma objetiva, mirando a las sociedades, lo que nos permitirá considerar el papel de las minorías marginadas, y valorando la constitución territorial, lo que nos permitirá ver la problemática indígena.
  • Se trata pues de realizar un balance de lo ocurrido en Iberoamérica en los últimos 200 años y de proyectarnos hacia el futuro abordando los desafíos que tenemos.
  • Y para dicha proyección hay que “conmemorar”, y no “celebrar”, para construir consensos iberoamericanos. La memoria de estos años tiene que ser un volver sobre el destino común original que fue elegido hace 200 años: construir naciones modernas de ciudadanos gobernadas por estados de origen constitucional. Este es nuestro destino común. La Comunidad Iberoamericana de Naciones es una propuesta política de alianza de los 22 estados que resultaron del proceso histórico que se puso en marcha en 1808 en los dominios de las antiguas monarquías de España y Portugal.
  • Tengamos en cuenta que toda acción es una comunicación dirigida a los otros, y toda comunicación no solamente es una transmisión de una información sino la imposición de determinadas conductas. En consecuencia, todas las acciones conmemorativas de los bicentenarios son comunicaciones de significativo contenido historiográfico que imponen conductas. Desde la perspectiva del proyecto de una Comunidad Iberoamericana de Naciones, las acciones conmemorativas del quinquenio 1808-1812 deben entenderse como comunicaciones dirigidas a imponer unas conductas y actitudes que en vez de ser simplemente nacionalistas sean también iberoamericanas, es decir, consciente y sentimentalmente encaminadas a facilitar una mayor integración iberoamericana.
  • Así pues, para cambiar la conducta de los ciudadanos es necesario enviar mensajes favorables a la integración iberoamericana, poniendo el punto de mira en el pueblo, en las comunidades y en los jóvenes. En España también se debe trabajar de forma intensa con los inmigrantes latinoamericanos.
  • Hemos de dirigirnos también a las nuevas voces que son expresión de nuevas formas de pensar y de hacer política; de esa manera podremos superar las visiones heroicas, épicas y estatalistas. La Comunidad Iberoamericana debe dirigirse a los ciudadanos. Hay que socializar lo más posible las conmemoraciones.
  • En esta línea, hay que hacer también un esfuerzo por reescribir la Independencia en los textos  escolares, difundiendo una visión más continental y más iberoamericana y en la que la que se presente una imagen objetiva de España.
  • Además sería importante articular y vertebrar una comunidad académica dedicada al estudio de las revoluciones iberoamericanas, lo que permitiría dar mayor visibilidad a la historia de la Comunidad iberoamericana.
  • Llegados a este punto, y en lo que se refiere a nuestro posible aporte a la construcción de una “memoria histórica” con fundamentos científicos para el conjunto de los pueblos de Iberoamérica, debemos precavernos de no ser tentados por los usos políticos menores de la Historia y las Ciencias Sociales. Estos cuidados habrán de basarse en el irrestricto respeto por todas las diversas concepciones científicas y las diferentes “escuelas” académicas. Y ello supone la más absoluta libertad de producción, exposición y crítica entre quienes participemos de esta extensa labor colectiva internacional. Bajo ningún concepto, aún con el loable interés de fundar una nueva situación o instancia cultural internacional como la iberoamericana, habremos de apelar a nuevos “olvidos” y “errores”, a los “discursos oficiales” o “políticamente correctos”, para así ocultar o desconocer algún proceso social doloroso o conflictivo de los que ciertamente abundan también en nuestra historia compartid. Justamente el desafío constituye en construir nuevas instancias de entendimiento, ahora académicas, sobre la base ética del respeto a la diversidad cultural, a la libertad de producción académica y l compromiso con la honestidad intelectual, sin la cual no existiría posibilidad alguna de desarrollar nuestro trabajo.
  • Por lo tanto, con la mirada puesta en el futuro y para avanzar en el desarrollo de la región, es necesario trabajar en el fortalecimiento de las entidades locales y regionales, habida cuenta que las autonomías y el municipalismo tienen raíces hispánicas y serán fundamentales en el futuro para el desarrollo local y la democracia participativa.
  • Y convendría además crear un estado de opinión favorable a que todos los Estados iberoamericanos, incluida España, reconozcan que tienen una deuda histórica con los indígenas y los afrodescendientes.
  • Por otra parte, hay que asumir la responsabilidad de conformar la Generación del Bicentenario, para lo que hay que difundir con fuerza lo que se está haciendo.
  • Se debe tener en cuenta que cada país vivirá su Bicentenario de forma distinta, por lo que es difícil hacer propuestas generales para toda América Latina y más bien sería conveniente trabajar país por país.
  • Todos los participantes en la Jornada, parecen tener conciencia de que somos herederos de un extraordinario legado cultural. Tenemos hoy la posibilidad de explorar y acrecentar su riqueza generando y fortaleciendo lazos de cooperación y entendimiento, lo que a modo de accesibles puentes de comunicación podrían ser mucho más y mejor transitados de lo que hasta ahora han sido. Con el fin de contribuir a la elevación de la calidad de vida de nuestros pueblos, hemos de promover proyectos conjuntos que trasciendan lo meramente discursivo a efectos de encontrar caminos de superación de las desigualdades y los desequilibrios existentes.
  • Por último, y pensando en el periodo 2008-2012, además de anunciarse próximos congresos especializados, los asistentes expresan la importancia que ha tenido este Foro para analizar distintas problemáticas y solicitan a las instituciones organizadoras que vuelvan a convocarlo en 2008. Se trata de recibir el mayor número posible de elementos de reflexión, que permitan hacer un discurso político para que la SEGIB avance en los acuerdos de las Cumbres y la Fundación Carolina y otras instituciones, lleven las propuestas a la Comisión Nacional española.

Como consecuencia de estas reflexiones, surgió una bateria de propuestas, ordenadas en tres agendas: global, básica y puntual.

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