Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas Iberoamericanas

 

 

El Bicentenario y las Cortes de Cádiz 

 

Revista Centro Español de Quito


 Antonio M. Pagán. Las Cortes de Cádiz al igual que El Ecuador, están cumpliendo su Bicentenario.

Cuando el Rey de España Fernando VII se negó a acatar la Constitución, redactada con motivo de la invasión napoleónica en las Cortes de Cádiz, se desencadenó una oleada de corrientes independentistas en la América Española.

Diversos factores contribuyeron a este movimiento de emancipación de las colonias americanas. Entre otros se pueden citar el descontento de los criollos al verse impedidos a los cargos políticos reservados para los peninsulares; las limitaciones al libre comercio y al desarrollo económico impuestas por el régimen colonial; la influencia de la reciente independencia de los Estados Unidos de América, y sobre todo la crisis política ante la invasión con la invasión napoleónica a España, que afectó notablemente sus relaciones con la monarquía transitoria de José I (el hermano de Napoleón).

Los primeros movimientos datan de una reunión celebrada durante las fiestas de Navidad en el país del Ecuador por un grupo de patriotas de Quito en la Hacienda Chillo, propiedad del marqués de Selva Alegre, Juan Pío Montúfar. Allí se discutieron los acontecimientos que estaban sacudiendo a España en aquellos momentos y se plateó la revolución del 10 de agosto de 1809.

Esta revolución liderada por una élite criolla de descendientes de españoles nacidos en América, se cristalizó en la noche y madrugada del 9 al 10 de agosto en casa de la noble dama quinteña Manuela Cañizares. Allí se reunió un grupo de nobles criollos, militares y terratenientes entre los que destacan Juan Pío Montúfar, Juan de Dios Morales, el capitán Juan de Salinas, Juan Larrea, el obispo Cuero y Calcedo y Manuel Rodríguez de Quiroga, todos inspirados por los sentimientos libertarios del precursor Eugenio Espejo, sabio indígena que lanzó las primeras proclamas. Con Valentía y decisión se lanzaron a la obra. Tomaron por sorpresa las guarniciones nacionalistas y sitiaron la casa del gobierno obligando a capitular al Presidente de la Real Audiencia, el conde Ruiz de Castilla. De esta forma, aprovechando el momento histórico de la invasión de España por Napoleón, que había depuesto al Rey Fernando VII y lo había reemplazado por su hermano José I Bonaparte conocido burlonamente como Pepe Botella, el 10 de agosto de 1809 bajo el liderazgo del marqués de Selva Alegre Juan Pío Montúfar se formó la Junta Soberana de Quito y tomó posesión de la administración de la Audiencia en la Sala Capitular de San Agustín, donde se redactaron los lineamientos que se seguirían. Así se instaló en la ciudad de Quito la Primera Junta de Gobierno autónoma conocida como “Revolución de Quito” y reconocida como el Primer Grito de Independencia Hispanoamericana. Por esta razón la ciudad de Quito lleva el título de Luz de América.

Hay quienes discuten y creen que los sublevados en esos 75 días de incertidumbre política, más que nada, hablaban de una República monárquica o una Monarquía republicana, para cambiar las autoridades afrancesadas en Quito manteniendo fidelidad al cautivo Rey Fernando VII.

Al poco tiempo, tras la derrota y expulsión de los franceses, volvió a reinar la normalidad en España y fue reinstaurada la monarquía de los Borbón y como consecuencia al ser desconocido el gobierno de facto en la Presidencia de Quito, el 13 de octubre de 1809 la Junta entregó el mando al enviado español conde de Selva Florida poniendo fin a 75 días de incertidumbre política. Y el 25 de octubre volvió a tomar posesión de manera oficial como Presidente de la Real Audiencia del Quito el conde Ruiz de Castilla con el compromiso de no tomar represalias. Sin embargo, no respetó el acuerdo. Encarceló a los cabecillas de la insurrección del 10 de agosto y un año más tarde, el 2 de agosto de 1810 los mandó fusilar a todos, con excepción de Juan Pío Montúfar, en atención a su condición de noble criollo y de su lealtad al Rey. A estos héroes de la Junta se les conoce como los patriotas del 2 de agosto.

Pasaron los años y el Ecuador continuó su rumbo de colonia española hasta que finalmente la Presidencia de Quito haciendo honor a la memoria de su Primer Grito de Independencia, el 24 de Mayo de 1822 logró independizarse de España en la Batalla del Pichincha comandada por el general Antonio José de Sucre, lugarteniente de Simón Bolívar.

Por ese mismo tiempo, coincidiendo con el Primer Grito de la Independencia Hispanoamericana en Quito, también en España se originan revueltas populares, con motivo de la guerra de la Independencia, que desembocan en la creación de Juntas Locales y Regionales para llenar el vacío de poder, ya que no reconocía la figura de José I (Pepe Botella). Tras la derrota francesa en la batalla de Bailén se creó en España la Junta Central Suprema que mediante decreto de 22 de mayo de 1809 ordenó la celebración de Cortes Extraordinarias y Constituyentes, que fueron el inicio de una nueva era para los españoles de ambos hemisferios, la Península e Iberoamérica, en la que ocupó un lugar destacado como representante de El Ecuador un precursor de la independencia ecuatoriana.

Su primera sesión se celebró el 24 de Septiembre de 1810 en la isla de San Fernando y posteriormente se trasladó a la ciudad de Cádiz de donde toma su nombre. Participaron representantes de las diferentes provincias españolas y de los territorios americanos y Filipinas.

En ella tuvo lugar destacado el ilustre diputado ecuatoriano José Mejía Lequerica, precursor de la independencia ecuatoriana, abogado, médico, teólogo y literato que en 1809 llegó a España y luchó contra los franceses en Madrid. En las Cortes de Cádiz fue notable por su intervención en los debates sobre asuntos locales y americanos. Fue defensor de la igualdad económica, jurídica y política entre americanos y peninsulares. Murió en Cádiz el 2 de Octubre de 1813, donde se conserva una placa conmemorativa en la misma casa donde falleció a los 34 años.

Producto de esta labor de las Cortes de Cádiz fue la Constitución de 1812 llamada “La Pepa” pues se promulgó en la festividad de San José y fue el primer texto constitucional con el que contó España.

Coincidiendo también con lo que aconteció después del Primer Grito de la Independencia cuando fue desconocido por el rey de España el gobierno de facto en la Presidencia de Quito, el Rey Fernando VII en marzo de 1814 anuló la Constitución y la obra de las Cortes de Cádiz. Sin embargo, “La Pepa” fue una referencia clave para el liberalismo posterior y un influjo decisivo en otras constituciones de América y de Europa.

Coinciden también las Cortes de Cádiz con el país ecuatoriano en celebrar su Bicentenario que tanta relación tiene con el Bicentenario de Ecuador. No en vano la alcaldesa de Cádiz Teofila Martínez, en su visita a la Ciudad de Quito el 21 de Enero de 2009 y el alcalde del Distrito Metropolitano de Quito firmaron un acuerdo de colaboración para fomentar los intercambios culturales entre las dos ciudades, sumándose así la ciudad de Quito al proyecto Cádiz 2012, para estar presente en ese año en la gran Feria de la Cultura Iberoamericana que se celebrará en Cádiz con motivo de la celebración del Bicentenario de la primera Constitución Española (19 de Marzo de 1812) en las Cortes de Cádiz.

La alcaldesa de Cádiz en su visita al Ecuador recibió de manos del Alcalde General Paco Moncayo, la distinción de “Huésped Ilustre” de la ciudad.

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