El mundo atlántico como laboratorio conceptual (1750-1850). Bases para un Diccionario histórico del lenguaje político y social en Iberoamérica.
Resumen del proyecto de investigación Iberconceptos.
A lo largo del siglo que se extiende entre mediados del XVIII y mediados del XIX, esto es, desde las reformas borbónicas hasta la consolidación de las primeras revoluciones liberales y la cristalización de los nuevos Estados independientes, Europa y América sufrieron una honda mutación política y social. Tales transformaciones –que fueron englobadas ya en aquel tiempo por algunos observadores bajo la denominación de “revoluciones atlánticas”– fueron acompañadas de un auténtico terremoto semántico: todo el universo simbólico que daba sentido a las prácticas, costumbres, normas e instituciones que ordenaban la vida colectiva se vio sometido a una renovación extensa y profunda.
El análisis histórico de esos cambios conceptuales desde un punto de vista comparativo es urgente por varios motivos.
Primero, porque en el actual momento de obsolescencia generalizada de muchas categorías fundamentales de la política parece conveniente volver la vista atrás e indagar en otra crisis anterior bastante similar a la que ahora vivimos, en la que toda la infraestructura conceptual fue sustancialmente renovada y sustituida en un tiempo relativamente breve. (Por cierto, el entramado conceptual resultante de esa primera crisis político-intelectual ha venido informando –no sin importantes modificaciones– la política durante los últimos doscientos años).
Segundo, porque es necesario salir al paso de un error muy frecuente entre historiadores contemporaneístas, politólogos y otros estudiosos de las ciencias sociales, muchos de los cuales tienden a interpretar y valorar de manera anacrónica los conceptos y las experiencias de los agentes históricos del pasado desde ciertas pautas de comprensión de la vida política y social que sólo se abrieron camino en la segunda mitad del siglo XX. Y tercero, porque una mirada apresurada y superficial suele dar por sentado que todos los países del área occidental son básicamente homogéneos en sus esquemas axiológicos e institucionales básicos. Ahora bien, un examen más detenido de las cosas pone de manifiesto que en el espacio euroamericano existen grandes diferencias entre tradiciones culturales y áreas regionales, y el examen histórico cruzado de tales diferencias resulta fundamental para la iluminación del conjunto.
Nuestro proyecto viene precisamente a llenar esas lagunas y a corregir al menos en parte esas deficiencias, y se propone mejorar nuestro conocimiento acerca de los orígenes de la modernidad política y social, esto es, de los marcos político-conceptuales vigentes todavía en los países lusófonos e hispanohablantes de ambos continentes.
Su finalidad es doble. Nuestro principal objetivo, en sintonía con las nuevas corrientes metodológicas en historia intelectual (Begriffsgeschichte y escuela de Cambridge, fundamentalmente), consiste en efectuar un análisis histórico comparado de los conceptos políticos y sociales clave en el mundo iberoamericano en el periodo de transición hacia la modernidad. Para el cumplimiento de este propósito parece necesario, y este sería nuestro segundo objetivo, la articulación de una red estable de investigadores en historia conceptual que trabaje a largo plazo de manera coordinada y sistemática a ambos lados del Atlántico.
Entendemos el actual proyecto, que reúne a siete equipos de investigadores correspondientes a otros tantos países de nuestro ámbito cultural (Argentina, Brasil, Colombia, España, México, Perú y Portugal) trabajando coordinadamente sobre una decena de ítems conceptuales, como la primera etapa de un programa de largo aliento que sería deseable ampliar en los próximos años. Comenzamos centrándonos en ese momento crucial, a caballo entre los siglos XVIII y XIX, cuya fase crítica se sitúa indudablemente en la segunda y tercera décadas del ochocientos (1808-1825), es decir, justamente en la época de las revoluciones liberales y de independencia.
Pero el objetivo final de tal programa de investigación sería ir completando poco a poco un gran Diccionario histórico político y social iberoamericano. Una obra fundamental de referencia, a medio camino entre la historia, la lingüística y la ciencia política, que se echa en falta en nuestras bibliotecas y que con el tiempo pudiera llegar a representar en nuestro ámbito hispano-luso-parlante un papel análogo al que viene desempeñando en el área germanoparlante el monumental Geschichtliche Grundbegriffe: historisches Lexikon zur politisch-sozialen Sprache in Deutschland de Brunner, Conze y Koselleck.
En esta primera etapa, el proyecto, como decimos, se centrará en el análisis comparativo de una decena de conceptos políticos e identitarios básicos, a saber: América/americanos; ciudadano/vecino; Constitución; federal/federalismo; historia; liberal/liberalismo; nación; opinión pública; pueblo; República/republicanos. Se trataría de ver cómo un vocabulario en buena medida común al mundo atlántico presenta sin embargo, en función de las circunstancias y de las culturas políticas peculiares de cada área y de cada país, modalidades a veces fuertemente contrastadas de entender las prácticas, categorías e instituciones de la vida política. En definitiva, se trataría de mostrar, a través del estudio del léxico y de la semántica histórica de un puñado de conceptos clave, qué hay de similar y qué de diferente en cada una de esas experiencias y trayectorias euroamericanas, continentales, regionales y nacionales.
El volumen resultante de este proyecto ha de entenderse, pues, como un adelanto de ese gran Diccionario histórico del lenguaje político en Iberoamérica cuya culminación debería contribuir a un mejor conocimiento entre unos y otros países, así como al acercamiento entre nuestras respectivas comunidades académicas. Una obra que sólo podrá avanzar si se apoya en una sólida red transatlántica de investigadores en historia intelectual como la que aquí comenzamos a tejer, y para cuya elaboración contamos ya con una experiencia previa muy valiosa: la que hemos adquirido durante estos últimos años al asumir, conjuntamente con Juan Francisco Fuentes, la dirección del Diccionario político y social del siglo XIX español (Madrid, 2002) y de su continuación en el volumen correspondiente a la España del siglo XX (en preparación), así como la coordinación reciente, conjuntamente con Joëlle Chassin, del libro L’avènement de l’opinion publique. Europe et Amérique XVIIIe-XIXe siècles (París, 2004), fruto de un proyecto anterior en el que hemos colaborado algunos de los integrantes del equipo actual (una obra que en constituye un análisis histórico-conceptual comparado de la noción de opinión pública en el amplio horizonte euroamericano).
Además de las razones científicas que aconsejan emprender sin más dilación un programa de investigación de estas características, entendemos que la coyuntura es especialmente propicia para lanzarlo teniendo en cuenta una doble circunstancia. En primer lugar, el desarrollo de nuestro proyecto significará una contribución específica desde nuestra esfera de estudio a la conmemoración del Bicentenario de las Independencias de las nuevas repúblicas iberoamericanas, un ciclo revolucionario que se corresponde cronológicamente con el momento de máxima innovación léxico-semántica. En este sentido, esperamos que nuestra contribución –que, como todo análisis histórico que merezca tal calificativo, no carece de relevancia de cara a los problemas del presente– pueda atraer el interés de instituciones y personas fuera de los estrechos círculos de historiadores profesionales. Conviene tener en cuenta, por otra parte, que, siendo la difusión internacional de la historia de los conceptos un proceso bastante reciente, se abre para las universidades latinoamericanas, españolas y portuguesas una excelente oportunidad para situarse en vanguardia en una disciplina incipiente cuya expansión futura parece fuera de dudas . La participación habitual de varios de nosotros en la red internacional HPSCG (History of Political and Social Concepts Group), de cuyo comité ejecutivo forma parte el director de este proyecto y el coordinador del equipo de Brasil, garantiza además una adecuada inserción del grupo iberoamericano en la comunidad académica internacional de historiadores conceptuales .
Si a todo ello se une el auge de las diversas modalidades de historia política, historia comparada e “historia cruzada” (histoire croisée), y muy en especial la actual eclosión de la historia atlántica, de la que J. H. Elliott observaba recientemente que se trata de “uno de los nuevos desarrollos historiográficos más importantes de los últimos años”, es fácil colegir que este proyecto investigador y editorial se inscribe en algunas de las tendencias metodológicamente más prometedoras en el área de las ciencias sociales .